viernes, 16 de octubre de 2009

Ícaro y Casandra

El sol sale otra vez y tenés cosas que contar al mundo,la sonrisa en tu rostro ilumina el día y tenes expectativas e ilusiones de triunfar.
Ahí está,el claro del bosque se encuentra a unos pocos metros.Corrés para no perder tiempo y gritás,gritás lo que le tenes que decir al mundo,gritás tanto que te quedas sin voz.Pero...¿Cómo? No pronunciaste una palabra¿O sí lo hiciste?Escuchaste tu voz pero nadie se acercó a escuchar.No hablás,no porque no puedas sino porque nadie te escucha;lo que es peor,porque si no puedieras,alguien,al menos, te preguntaría que es lo que necesitas decir.
Gritás en aquel lugar hasta el anochecer,pero no hay respuesta,entonces corrés hasta a encontrar a alguien que te escuche.De pronto,un anciano de larga barba blanca y con un bastón rústico que parecía tener tantos años como él se te acerca y te pregunta que necesitas decir,que es lo que tanto te preocupa.Y no tenés respuesta,no sabes que es lo que necesitás decir,entonces,aquel viejo te susurra al oido:-Tal como Ícaro,buscaste el sol y cuando lo encontraste,solo te hizo daño.

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