jueves, 19 de agosto de 2010

El error en la lista.

La pava estremeció la habitación con un agudo silbido.El anciano tomó un repasador y la retiró del fuego.A pesar de que estaba solo,había dos tazas sobre la mesa: Una con un saquito de té verde adentro,y la otra vacía.
El dorado reloj,que contrastaba con los azulejos celestes marcó la medianoche. El anciano sirvió el agua hirviendo en la taza que contenía el té,y se miró en un pequeño espejo,llevaba puesto su mejor traje negro.Pensó que se veía muy elegante,su pelo estaba engominado como en aquellas épocas que el denominaba "doradas".Sabía que todo lo que debía hacer era esperar,y se sentó cerca de la mesa,contemplando como el humo inquieto se escapaba de la taza.
Al finalizar la doceava campanada del reloj,la fría casa quedó en completo silencio.El hombre,lejos de sentir miedo,pero cerca de la impaciencia,se aferró a la blanca porcelana,y de pronto,una negra sombra se apoderó de una pared,y,lentamente se desplazó hacia la silla vacía.El anciano se acomodó en la suya.
La sombra comenzó a tomar forma hasta que se pudo distinguir una piel blanca,con surcos de lágrimas en la cara,cubierta por una túnica negra.
-Por favor,dejá la guadaña en el paragüero,me estremece-dijo el anciano.
-¿Me va a decir que usted tiene miedo?- Contestó la sombra.Su voz,de ultratumba.
-¿Acaso debería mentirte? Miedo no tengo,pero la incertidumbre me carcome.
-Deberías tranquilizarte,yo puedo hacer que las cosas sean lentas o muy veloces,todo depende de mi humor,o de como lo haya planificado; puedo rozarte con el dedo índice y -realizó un gesto con su huesuda mano- listo,o puedo hacer que te caigas de una escalera,que un auto se cruce en tu camino y que después de meses de agonía... En fin,no me gusta la gente ansiosa,asi que creo que entendés lo que te quiero decir.
-Claro que lo entiendo -La habitación quedó en silencio unos segundos- Disculpá mis modales,no te ofrecí nada para tomar ¿Acaso un té estaría bien?
-Té negro,por favor.
-Lo supuse.
El anciano se incorporó sujetándose de la mesa,tomó un saquito de té y lo depositó en la taza,luego,tomoó la pava y realizó el mismo movimiento. La blanca silueta contemplaba como aquella mano deteriorada por el tiempo temblaba al sostener los utensillos.
-¿Recordás la primera vez que nos vimos? Dijo el anciano.
-Aquel error casi me cuesta la vocación- La sombra sonrió,su sonrisa asustaba.- ¡Qué idiota fui al pensar que un pequeño niño no encontraría el papel! Tantos años de experiencia...
-Yo no podía dejarlo pasar,había tantos nombres de familiares mios escritos..¡Incluso el mío!
- Era la Segunda Guerra Mundial,una época de mucho trabajo...en ese entonces borraba familias enteras,escuelas con los alumnos y maestros adentro,hospitales con miles de enfermos y enfermeras a su disposición.
Si no hubieras encontrado aquella lista,hoy no estaríamos hablando.Fuiste muy fiel con tu pacto.
- Ahora sé que vos también lo fuiste: Yo no dije nada y vos me perdonaste la vida. Pero no a mis familiares.
- Lamentablemente,todos los tratos deben ser a mi favor. Sin embargo,te dí la posibilidad de saber o no cuando te llevaría. ¿Acaso elegiste bien? ¿Te arrepentis?
-Me dijiste que aunque yo me fuera con vos,mis familiares también lo harián...No me arrepiento de haber elegido lo que elegí,de haber vivido lo que viví.
-Un niño de nueve años que parecía tener la misma sabiduría que yo,que soy más vieja que el mismo tiempo.
-Despreocupate,te conservás bien. ¿Más té?
-Por favor -acercó su taza a la pava- Debo felicitarte,nunca tuviste miedo,te aferraste y defendiste con uñas y dientes a tus ideales,ayudaste y fuiste más omnipresente de lo que yo fui cuando la gente te necesitó.
-Agradezco el hecho de que valores lo que me gusta hacer.
El silencio invadió el lugar. -Ya es hora-Dijo la fría sombra- ¿Qué es lo ultimo que querés hacer?
El anciano lentamente recorrió la casa,sus ojos se movieron al compás de las letras de cada titular de diario enmarcado en la pared,de cada placa de bronce. Sus manos degustaron las fotos,creía recordar la textura de cada vestido retratado.
Luego,volvió a la cocina,tomó de un cajón varias cartas que dejó sobre la mesa.Se acomodó su traje y dijo : - Estoy listo.
-¿Dónde querés caer?-preguntó la sombra.
-En la cocina está bien-dijo el anciano- Por favor...cerrame los ojos,no quiero que mis hijos me vean con los ojos abiertos,quiero que vean en mí una expresión de paz.
-Veré lo que puedo hacer-dijo la sombra y extendió su dedo.
-No fue un error.
-¿Qué?
-Mi nombre en esa lista no fue un error,todo estuvo planeado desde un principio.Sino hubiera sido porque encontré esa lista,habría vivido con miedo,nunca me hubiera animado a ser lo que hoy soy.
-Tal vez tenés razón. Ves, hasta el ultimo momento la gente aprende.
Y su dedo rozó el pecho del hombre,que cayó en el frío piso de la cocina. El cuerpo del anciano quedó tendido en el suelo,con los ojos abiertos.
-Lo siento- dijo La Muerte - Todos los tratos deben ser a mi favor.

2 comentarios:

nicovi dijo...

Muy bueno!

Sinceramente me gusta tu forma de escribir, me atrapó.

Saludos

Nicovi

Agus Belén Cott- dijo...

Gracias! pero,si comparan esto con tu forma de escribir salgo perdiendo por mucho.

PD: Quedo a la espera de información sobre charlas politicas :)