jueves, 30 de septiembre de 2010

La Pluie et le Portail.

"Y un,y dos.." La música comenzó a escucharse cuando ella apretó el botón Play,luego de algunos ruidos de frituras la voz de un hombre pudo distinguirse.De fondo,un piano y una batería,un ritmo muy suave recorría todo su cuerpo.
Y ella,encendió un cigarrillo y comenzó a bailar: Sus manos se alzaban como lo hacen las flores por la mañana.Luego se sentó cerca de la ventana y observó la lluvia.
El rojo fuego avanzaba lentamente por la futura ceniza cuando dos golpes a la puerta sacaron a la mujer de su ensimismamiento.Ella corrió y tomó el picaporte de forma abrupta,y con un chirrido de bisagras quedaron frente a frente: Dos pares de ojos se encontraron,dos cuerpos se acercaron y se juntaron para no separarse nunca más,hasta que un relámpago rompió esa fantasía. Ella miró a la puerta,nadie había golpeado,ningun par de ojos,ningún cuerpo,solo la lluvia pasando el portal.
Cruzó el portal,solo para ver si esa fantasía no había sido una premonición,y se sentó en un escalón bajo la lluvia.No le molestaba el agua sobre su cabello,tampoco sobre su cuerpo,no estaba en sí misma, no era su cuerpo el que sentía en ese momento.Su cuerpo revivia otras tardes de lluvia en la que ellos compartían cafés y charlas en la mesa o tal vez en el sillón,revivia las veces que ella lo esperaba en el mismo portal en el que ahora estaba sentada y él le besaba la frente,invitándola a entrar.
Pero nada de eso estaba pasando,él se había ido a alguna guerra de esas,lejanas,o se había ido porque ya no la soportaba,o tal vez tuvo que volver con alguna de sus otras mujeres,en fin,él se había ido y ella estaba por perder la esperanza,pero no el recuerdo.
Cuando la lluvia se detuvo,salió a caminar,le encantaba ver como el cielo gris contrastaba con el verde césped,se relajaba al apreciar las pequeñas bellezas cotidianas. Luego de un paseo de varios minutos volvió a su casa,la noche había caido pero la lluvia no había cesado. Al llegar a la verde puerta pudo observar un papel blanco,escrito con una caligrafía desprolija y en birome negra: "Te esperé y nunca llegaste" rezaba. Ella sonrió y se lamentó de no haberse quedado un rato más allí,pero rapidamente entró a la casa y preparó dos cafés,que puso cerca del sillón.

2 comentarios:

Cande* dijo...

me fascina

nicovi dijo...

Muy bueno Agus!! Me gustó, me alegro que sigas escribiendo!!

Saludos!

Espero que andes bien!

Yo ando bien, anoche me preocupé por lo de Correa, pero por suerte está todo encaminado.

Saludos.

Nicovi.