lunes, 27 de diciembre de 2010

Eterna Compañera.

Llega a mí en una noche, entre mis sábanas, entre la oscuridad. Generalmente no puedo verla, pero la siento entrar sigilosa entre las rendijas de la persiana, por debajo de la puerta, por la cerradura. Es como si el pequeño haz de luz que se mete en la habitación desde el exterior la arrastrara consigo, pero no. Es completamente al revés: Cuando entra pinta esa luz -que ilumina todo lo que se encuentra a su paso: el polvo que vuela, el parquet, el ropero- de colores; Alguna vez pude verla lila, otras celestes, y de vez en cuando roja como la sangre.
Ya no temo, creo que nunca temí. Sé que cuando ella entre a mí no me hará daño, lograremos unirnos perfectamente como lo hemos hecho tantas veces: una comunión perfecta pero lamentablemente finita y luego yo correré hasta la máquina de escribir que reposa tranquilamente en el escritorio (esperando la llegada de ella) y acariciaré las teclas dando vida a palabras, que serán párrafos, que serán textos. Y podré escribir quien sabe cuantos de ellos antes de sentirme sola otra vez, pues ella debe irse, nunca sabré porque ni a que, solo se va, tan sigilosa como entró.
Su despedida es como una caída (creo que no hay despedida, se va sin avisar...). Me siento caer a un río helado, y de pronto los dedos dejan de acariciar las teclas, o de hacer flotar a una birome sobre un papel.
El papel vuelve a estar en blanco o tachado mil veces. Y aunque me apena un poco pues no aproveche su presencia no me entristece, porque sé que ella volverá, como lo hizo, como lo hace siempre.

5 comentarios:

Jr. dijo...

Muy bueno, pero, es eterna? ojalá si, jajaja

Agus Belén Cott- dijo...

es eterna porque vive a pesar de nosotros, yo creo que va a existir por siempre. o no?

Jr. dijo...

Claro, no lo había pensado desde ese punto. Es como la felicidad, por más que estés triste existe.

Atenea dijo...

Hermoso como vos a las siete de la mañana estudiando historia.
Es eterna, Agus. Vos sabes que es eterna y eso basta.
Me pones chuchi, te quiero más que a nada pececito pre-cioso! (lo dije como Juan?).

Jorgue Daniel dijo...

Muy bueno este texto! Me sentí identificado. Hace poco leí uno de tus cuentos en el librito de Nicovi. Cuando tenga tiempo, voy a detenerme en este blog a leer todo tu material porque realmente vale la pena. Felicitaciones!