domingo, 13 de marzo de 2011

El mero permanecer ya es recaída

¿Cuál es la necesidad que tenés de caer, de sumergirte, para volver a sentir la ambición de flotar? Si tu pequeña barca flotaba como podía, pero bien, y ya veías el horizonte... Siempre es así, estás por llegar a la arena y te tirás, quemás la barca y no te importa el mar del cual venís, tan amplio, peligroso, con tantas olas y tormentas que soportaste, pero aún así tirás todo por la borda.
Otra vez estás a punto de ahogarte por buscar el elixir barato en lata, y lo encontrás. Pero también encontrás los enemigos en tu casa (enemigos que solo son amigos) y no sabés el dolor que implica hacerte sufrir para buscar tu bien, disfrazarse de villano y tener que resistir hasta con el último aliento, porque si uno cae ¿Qué será de vos?,¿Qué será de él?,¿Y de nosotros?.
No comprendés el silencio cómplice y desgarrador que se vive en tu ausencia, en nuestro reemplazo. No sabés lo que se siente oír el momento en que tus manos destruyen la evidencia, inútilmente, porque acá se sabe todo, y lo sabíamos desde antes de esta recaída, porque tuviste otras y ni siquiera cambiás los métodos...
Ahora, a pesar del corazón desgarrado y la angustia exhalada en cada suspiro, te ofrezco mi mano y mi hombro para que te apoyes. Yo te prometo, que de a dos, la cruz se carga más facil.

3 comentarios:

Jr. dijo...

Cuanto sentimiento..

Atenea dijo...

Me encanta. Posta, me encanta rubia.
Te quiero cabecita rubia, hasta las estrellas (:

mai dijo...

her-mo-so