domingo, 15 de mayo de 2011

Poesía

Mi problema es que hago mucha poesía. Todo es poesía para mí. La mayoría de los actos cotidianos: Desde encender la hornalla hasta leer el libro más metafísico. Todo eso puedo sentirlo hondamente en mí, puedo sentir de manera extraordinaria como mis sentidos lo perciben. Y ese es mi problema, vivo ensimismada, me pierdo. Muchas veces me ahogo en mis propios pensamientos, suele ser horrible: La angustia me oprime el pecho, y entonces, como en algún cuento de Cortázar, vomito para liberarme, escribo, esa es mi liberación. Otras veces no necesito liberarme, pero necesito plasmar mis ideas, mis sentimientos, como ahora. Es por esto que no pueden condicionarme a escribir, siempre fue natural para mí, y por eso tampoco lo puedo describir.
Pienso en la mirada de los otros sobre mi mano, que se mueve ágil, que aprieta la birome y dibuja letras difíciles en un papel cualquiera. Pienso, pero siento más de lo que pienso, lo cual es otro problema, entregarse a las intuiciones, pero bueno, es demasiado ya... Aunque sea por gusto o liberación (no dejo de hacerlo con gusto), me cuesta ponerle punto final a los textos.

3 comentarios:

nicovi dijo...

Escritor no se hace, se nace!

Hoy estaba durmiendo cuando me mandaste el mensaje! jajaja! Mi vida bien, a full! Tu libro dentro de una caja esperándote! jajaja

Nos hablamos.

Saludos.

Nicovi

Jr. dijo...

A veces los textos van más allá del punto final.

Eso que vos llamás poesía es sentir las cosas desde otra perspectiva, darle otra mirada a la realidad.

Jorgue Daniel dijo...

Muy lindo lo que escribiste. Creo que la vida es un texto literario y cada uno de nosotros escribe ese libro como mejor se nos antoja. Algunos escriben dramas, otros pobrecitos solo tienen hojas en blanco. Y ni hablar de los que escriben cuentos de terror. Por suerte existe un pequeño grupo de privilegiados que todo lo vemos en verso y rima: somos aquellos que a la vida la convertimos en una simple y feliz poesía.