viernes, 10 de junio de 2011

Sin título

Espigas. Espinas.
Espinas. Se clavan lentamente.
Puedo escucharlas quebrarse
al entrar en mi corazón
alojandosé allí
por quien sabe cuanto tiempo.
Pero no las noto
hasta que la sangre coagula,
el dolor se vuelve insoportable,
y te muerdes los labios que sangran
que lloran, para no gritar,
porque a veces es mejor callar,
callar para no empeorar la realidad
pero vivirla, porque ¿De que nos sirve soñar ahora?
Si no tenemos los pies sobre la tierra,
nos roban el pensamiento, nos arrebatan el espíritu.
Asi que a esto voy: No es resignación pero a veces cuesta
eso de tratar de seguir con la inercia
viste que no me va la física
tampoco la química y ese es el problema,
falta de química.
Dar y recibir, tirar y aflojar.
Era así, pero nunca fue,
no funcionó desde el principio
¿Y si te digo que siempre iba a ser así,
y me entrego al destino?
No, no es para mí,
no suelo caer tan bajo.
Un tropezón no es caída
pero igual, cuesta volverse a incorporar.

3 comentarios:

Atenea dijo...

te dije que escribir te iba a hacer bien así como te dije que tengas cuidado con los tipos del bondi jaja sos lo más !

Francisco Sola dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El Universo de Mis Letras dijo...

GENIAL!