martes, 4 de octubre de 2011

Ambiente

Sobre la alfombra, rodeados de tapices violetas; en círculo, sentados; se miran; se piensan; se recorren mentalmente.
Silencio y luces ténues, no es necesaria la palabra entre tanta telepatía, tanta espiritualidad.
El cigarro pasa de mano en mano. Se fuma marihuana y opio en besos eternos y profundos. Se dibujan palabras con los dedos en el aire, se recitan poemas improvisados jugando al estilo de los poetas. El aire viciado es una nube sobre los ocho o nueve presentes. La pipa, el cenicero, los libros en el medio y el espíritu alrededor. El misticismo es absoluto: Nada los toca, flotan, se interconectan en quién sabe que dimensión, allí donde los cuerpos no son necesarios y por eso se descartan: Tratan de acercarse a esa realidad y se sacan los cuerpos, se arrancan la piel, se rasguñan, se muerden los labios hasta la sangre y quizá eso no basta y buscan más, se perforan los pechos y se quiebran las costillas en busca de los corazones, y en la mañana siguiente todo eso no será más que un charco de sangre que no pudo satisfacer el éxtasis de unos cuántos.

1 comentario:

Juli dijo...

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