domingo, 25 de diciembre de 2011

Divagación de una noche de verano.

Mirándote dormir, viendo como la luz de la luna que entra por el ventanal resalta partes de tu cuerpo, hace tu piel brillar como si el sudor de tu cuerpo estuviera bailando con la humedad de esta habitación.
Y yo fumo, y juego con el humo mientras te veo, y pienso que algo más debe existir después de todo ese miedo, de toda la incertidumbre, algo tan ¿Ajeno? a nosotros que ni siquiera lo podemos imaginar. Aunque lo más probable es que no haya nada, como tampoco creo que exista un dios que rige todo, o un destino escrito para cada uno de nosotros, aunque a veces, por el miedo, te veo recurrir a eso como consuelo, como protección...
Y si entonces no hay nada, y la vida es una sola voy a intentar vivirla lo mejor que pueda, encontrando la belleza en todo lo que sienta. Por ejemplo, creo (que) nunca te dije que bien te quedaban esos 'bluyines' el otro día, o lo placentero que es escuchar el golpeteo de tus dedos contra la máquina de escribir con la lluvia como música de fondo, o los dibujos que hacés con el humo del cigarro cuando estamos acostados y le buscamos formas a las manchas de humedad de este triste cuarto.
Creo que nunca te dije que te aprecio por esas cosas tan pequeñas que me hacen sentir tan bien...

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