jueves, 12 de enero de 2012

Jovens

Allá un pibe de dieciocho
se enamora de una piba de quince
y siente mariposas en el estómago
cuando piensa en ella.
No es que quiera desnudarla o poseerla
solamente mirarla,sentirla cerca.

Le escribe un par de cartas
que ella guarda y contesta
donde se agolpan confesiones
y poemas mediopelo como éste.
Mirá vos che, "El pibe ya no teme a las palabras aunque no sabe bien que hacer con ellas".

Y los viejos, un problema,
acostumbrados a soportarse por más de veinte años
no entienden que el amor es algo más
que esa mediocridad de compartir la cama sin tocarse,
de cafés fríos, un "te quiero" y un beso en la frente
por eso fruncen el ceño cuando se enteran
e invocan a la autoridad paterna
("No lo ves más porque YO lo digo"),
temen por su nena
aunque el pibe del pueblo la ama más que ellos
y le dedica más tiempo.

Los amigos del pendejo no entienden
la razón de que él tenga
la cabeza en las nubes
y se sienten The Beatles
con la llegada de Yoko.

Él le perjura su amor, ella sonríe
pero la sangre tira y le dice que no lo quiere
solo para preservar esa falsa armonia familar
y el pibe llora y escucha canciones tristes
en un rincón húmedo de su cuarto
mientras ella trepa por la ventana,
cambia la música y le besa los ojos,
curándole el alma.

1 comentario:

DNI36 dijo...

es algo spinettesco, me cabe mucho :)